Fig.1-Emblema de Salomón generando la Secuencia Evolutiva.
Fueron las multinacionales norteamericanas las que con su “Caballo de Troya”, que podríamos llamarle “Calidad”, introdujeron la Calidad, valga la redundancia, en la Sociedad Industrial, y sin saberlo comenzaron la mayor revolución social de estos nuestros tiempos, revolución equiparable a la de Cristo con su lema “Ama a tu prójimo”, porque, en definitiva, la Calidad Optima de un producto se obtiene con “la misma herramienta” que se necesita para sentir Amor por el prójimo. De hecho hoy por hoy se está produciendo indirectamente un progreso enorme en la Humanidad, porque al ser necesario realizar procesos de fabricación cada día más complejos en la Industria debido al gran aumento de la competencia, cada día es más necesario que se esté aplicando el lema “Hacer con Espíritu de Mejora”, porque la mejora siempre será necesaria para conseguir la Calidad Optima de cualquier procedimiento en cuestión, la cual es fundamental para progresar y por lo tanto para competir.
Como consecuencia, a mediados del siglo pasado, nacieron los llamados “Círculos de Calidad” consistentes en reuniones de grupos de operarios para hablar de Calidad. Los Círculos de Calidad industriales por aquel entonces favorecieron la creación del espíritu de equipo, y favorecieron la consideración del Operario, no sólo como una pieza más de la cadena, sino como un ser con capacidad de pensar de forma dinámica para incrementar la Calidad y el Rendimiento, por lo que empezó la Sociología a apoderarse de los secretos de gestión de la Producción. Pero aunque en un principio los Círculos se referían simplemente a la Calidad de los productos fabricados, luego por efecto de los ideales de ciertos grupos, fue aplicado por los mismos componentes del grupo como si fuese un método y una meta filosófica de transformación humana. Incluso llegó a utilizarse la Calidad Industrial como un homólogo de la Calidad Humana, surgiendo así Los Círculos de tipo filosófico. Ver: Los Círculos de Calidad, publicado en Química e Industria, autor Victoriano Bordonaba vol. 32. Núm. 7-8 de Julio-Agosto 1986.
Actualmente se entiende por Calidad como la cualidad o cualidades necesarias de un producto para adaptarse de forma ideal a su destino, que formará él mismo como nuevo producto, o a su entorno nuevo a donde va destinado o que va a formar parte de él. Y, como hemos dicho antes, “Espíritu de Mejora” es lo que se necesita para la persecución de la Calidad Optima necesaria de cada caso. Antiguamente influenciados por la Religión, se perseguía la Calidad máxima como sinónimo de pureza, pero hoy día en la Industria se persigue la Optima, ya que los Procesos nunca son “puros” sino complejos, por lo que la Calidad necesaria suele ser un compromiso entre las diferentes Materias y Procesos que concurren en un mismo Procedimiento de Fabricación.
En nuestro libro consideramos que debíamos plantearnos la Calidad desde los dos aspectos simultáneos de la misma: el Industrial y el Filosófico, porque pronto comprendimos, como hemos dicho, que la Calidad de un producto se obtiene con “la misma herramienta” con la que se siente Amor por el Prójimo, por lo tanto solamente conseguiremos Calidad cuando seamos capaces de sentir Amor sincero, o capaces para sentir también ese otro “tipo de Amor” que intercambian dos Materias cuando reaccionan, o el que sentimos los Humanos cuando manifestamos nuestra vocación por el Progreso, o bien cuando seamos capaces de ser lo suficientemente Sensibles como para percibir “la misma herramienta” mencionada.
Dicho de otra forma: Tanto la Creación del Universo como su Evolución probablemente son partes de un mismo Hacer global, regido como hemos comentado, por su Tendencia global a lograr la máxima Estabilidad, la cual, a juzgar por la belleza de la Creación, está determinada por el Equilibrio entre las diferentes Tendencias de las diferentes Materias intervinientes. Cuando en la Creación surge la “Materia Hombre” con sus extraordinarias Capacidades, pero sin haber Evolucionado hasta su máxima Estabilidad consigo mismo y con el resto de la Creación, siente la Tendencia hacia ese gran Equilibrio en la parte que le corresponde. Para lograrlo ya sabemos que no basta simplemente con Hacer repitiendo lo que hace, o hacer por obligación, sino que lo que hace para que tenga un significado, debe procurar hacerlo con trascendencia o mejorando su Calidad, en busca de la Calidad óptima, pero teniendo en cuenta que hay que mejorarla hasta lograr Hacer con Arte, necesario para garantizar el Logro del Equilibrio global de la Creación, que determina precisamente su Máxima Estabilidad y su Belleza, o su Arte, lo cual suponemos constituye nuestro principal objetivo o Destino, aquí en esta vida.
La ciencia Pitagórica”, como Modelo del efecto de la Calidad.
Hace más de 2000 años Pitágoras ya se había adelantado a toda la Ciencia actual, en el sentido que reducía a “Número” cualquiera de los Procesos que podían explicar el Universo. Esto lo formuló con su teoría del “Número” de las Materias que consideraba que era “aquello” que permitía reaccionar a cada Materia con otra, que además lo representaba como un “Número” matemático. “Número” que por su propia naturaleza matemática no encierra error ni engaño alguno. “Número” por el que a partir del Uno explicaba todo lo que existe y su interdependencia dentro de un orden. Consideraba que cuando dos “Números” se encuentran, si la “relación matemática entre ellos era armoniosa”, justificaba su posible reacción. Nosotros hemos identificado los “Números” de Pitágoras como las Afinidades o Tendencias hacia la Calidad óptima que hacen posible un Proceso, o como las Tendencias a reaccionar entre sí para ello, o llamémosle Afinidades que poseen todas las Materias a lo largo de la secuencia de la Evolución del Universo, incluidos los Humanos, cuya Afinidad (Calidad) la percibimos como una especie de “Tipo de Amor”, que adopta diferentes formas según el escalón Evolutivo que ocupemos, definido por el tipo de “Hacer”: o Hacer con Ciencia, o con Amor o con Calidad, o con Sabiduría, o con Arte que se corresponde con el logro de la Capacidad de Progreso.
Pero aunque todos los humanos nacemos con “Capacidad para Progresar”, para dar frutos es necesario que la despertemos y salgamos de alguna manera de nuestro “Hacer” de rutina sin sentido de cada día. Hay muchas formas de salir de nuestra rutina, pero las adecuadas serán aquellas con las que, al sentir el mencionado “tipo de Amor” de un Proceso en que nos encontremos o que perseguimos, sintamos su trascendencia, pero suficiente trascendencia como para sentir su “prioritaria necesidad”, o bien como para sentir una fuerte necesidad como para inducirnos una gran vocación y tesón en nuestra búsqueda de la solución que corresponda a la consecución del Progreso en cuestión. Esto ocurre cuando el “tipo de Amor” que percibimos nos llegue a provocar un sentimiento de identificación de nosotros mismos con el Proceso en cuestión, involucrándonos. Este “tipo de Amor” que genera Inspiración los budistas la consideran fundamental, lo relacionan con la “compasión” (de con-padecer) o sentirse unido, como para ser capaces de curar.
Lo repetiremos dicho de otra forma: No olvidemos, que igual que el Universo al que pertenecemos Evoluciona, el total de Materias que lo componen, también Evolucionan. También nosotros, como Materia que somos engendrada por el Universo, nuestro destino también tiene que ser Evolucionar, pero manteniendo equilibrio con el resto de Materias, de nuestro Entorno inmediato, y del Universo para lo que es imprescindible ser capaces de percibir los diferentes “tipos de Amor” de las Materias, lo que determina nuestra Capacidad de “Hacer con Trascendencia”, la cual es exclusiva del Hombre, porque nos aumenta y orienta nuestra Capacidad de Inspiración, la misma que nos permite Evolucionar a nosotros mismos, o lograr “Capacidad de Progreso” necesaria para que lo que hagamos Evolucione, y podríamos decir para que el Universo Evolucione, o para realizar un deseo.
Normalmente todo lo que hacemos en nuestra rutina de alguna forma ya lo habíamos hecho en el pasado, o estamos copiando el comportamiento de otras Materias, incluidas el de otros “Hombres Materias”, pero gracias a que percibimos e imaginamos la posibilidad del “Factor Amor” o “tipo de Amor” mencionado, como hemos dicho abrimos la puerta a nuestra capacidad de Inspiración, de forma que podamos percibir e influir sobre ese “peculiar “tipo de Amor”, que gobierna todas las transformaciones, igualmente que lo podemos percibir en el origen de los Minerales y su paso a los Compuestos Bilógicos, y de estos a Animales, y del Hombre Animal al Hombre Superior. Resumiendo: tenemos que desarrollar nuestra Sensibilidad, hasta el punto ser capaces de percibir ese “peculiar tipo de Amor” que conforma las Tendencias correspondientes de todas las Materias o sus Afinidades cuando reaccionan, y especialmente nuestras Tendencias de los Seres Humanos, todas ellas expresadas en sus formas de Amor, por las que podemos lograr Evolucionar hasta Hombres Superiores y encontrar nuestro Destino a través de nuestros “Hacer”, pero procurando mejorar hacia Hacer con Calidad, con Sabiduría o Corazón y con Arte, con nuestros distintos “Hacer” que les llamamos “Trascendentes”, porque somos conscientes de que Evolucionamos y porque salen de nuestro Corazón, igual que nuestra Sensibilidad.
Según esto y resumiendo, si el Hombre desea Evolucionar o encontrar su Destino necesita “Hacer”, pero con el simple Hacer de cada día no se liberará de su Naturaleza Animal con que ha nacido, necesita de otro “Hacer” que entre otras cosas le conducirá a superar su Naturaleza Animal con la que nació. Basta, que cuando repita su rutina de cada día lo haga con el mismo “tipo de Amor” que simplemente conlleva el Espíritu de Mejora de la Calidad, para convertirlo en Trascendente. O dicho de otra forma: que al final le llevará a “Hacer con Arte”, que es en lo que consiste la necesaria “Capacidad de Progreso”. Esto nos permite asegurar que es como estar en “No Ego” porque implica necesariamente Amor neto y sincero, para respetar la verdadera naturaleza de las Materias intervinientes, que cuando hablamos de la Evolución del Hombre este Amor se expresa en forma de Arte, porque Arte implica Armonía y equilibrio con nuestro Universo. (De “No Ego” hablaremos en otro blog). Dicen los Budistas: «Hay que sentir que nuestro Corazón está unido al del Universo».
Trascendencia de la Calidad según la Geometría Hermética.
Ver nuestra Secuencia General Evolutiva con el Emblema de Salomón incorporado (Fig.1), en el que la Estrella de 8 puntas representa la materialización de la Evolución de la Materia basada en las cuatro Calidades fundamentales, Ciencia, Amor, Arte, y Energía, junto con el intercambio de la Energía necesaria. Consideramos que cuando las Materias o sus Procesos se manifiestan con sus Tendencias, estas indican su carácter dinámico hacia la Calidad óptima en cada caso, gracias al “Factor Amor” que interviene en cada paso Evolutivo, permitiendo o demandando el aporte o intercambio de “Fuego” necesario para ello, (Quinta Cualidad), que es lo mismo que ocurre cuando nos regimos por “El Espíritu de Mejora”.
Por otro lado, según nuestros estudios, ya los egipcios diseñaron su Gran Pirámide basándose en la construcción de su base con las cuatro Calidades fundamentales: Ciencia, Amor, Arte, y Energía, e igualándolas entre sí (Fig.-2), lo que constituye su fundamento filosófico para poder relacionarlas con la “Cuadratura del Círculo” para cumplir con el Principio Evolutivo Universal, según el cual se realiza en dos pasos fundamentales: A) igualar las Calidades de las cuatro sustancias fundamentales, B) de forma que se pueda realizar la circunferencia de longitud igual a la suma de las cuatro Calidades, (cuadratura), para poder definir en su interior la formación de la siguiente pirámide o el siguiente paso Evolutivo. (Ver nota).
La llamada por nosotros “QUINTA CUALIDAD”, (Calidad), de la Materia está representada por dos triángulos equiláteros, Estrella de David, (“Fuego + Agua”), cruzados invertidamente (Fig.1), uno de ellos significando la tendencia natural de todo lo que existe hacia lo evolucionado, y el otro la Evolución en sí lograda. Todo Ser Humano percibe dicha Tendencia en su corazón o la intuye, soliendo llamarla: “Dios”, o “Padre”, o “Yo Superior”, o La Gracia, la que corresponde a la parte superior de la Secuencia, porque nos inspira y hace que tendamos hacia arriba. Mi amigo Antonio Llorente Illera, hace 20 años ya «practicaba» conectándose con esta parte superior de los místicos y de los gurús, opinando que es lo que une a las gentes para formar un pueblo, y es lo que nos une a los Humanos con el Entorno, o con la Naturaleza y con los Animales.
Y por otro lado, la evolución material de todas las Materias que componen el Universo, que han ido derivando a la diversidad de Materias existente adquiriendo cada una su correspondiente composición y Calidad, dirigida por su “tipo de Amor” correspondiente, para poder realizar de forma orientada las reacciones entre ellas, de forma que la Calidad necesaria sea tal que dichas reacciones sean armónicas (Cuadratura) en cada uno de sus pasos y en la Evolución global. Pues bien, existe un Proceso para conseguirlo al alcance de todos: “Hacer con Espíritu de Mejora” que rigiéndose por la “Quinta Cualidad” nos permitirá captar el “Factor Amor” o “tipo de Amor” o “herramienta necesaria” que nos conducirá a lograr la Calidad óptima en cada paso y la correspondiente a la Evolución Global. Es decir: Basta que cualquier Ser Humano de cualquier nivel intelectual se proponga hacer todo lo que hace con “Espíritu de Mejora”, para que antes o después conquiste su Destino en este Mundo.
Fig.2-Formación de la Pirámide.
Nota: Según el Anexo correspondiente de nuestro libro, la Pirámide se “construye” a través de diferentes hipotéticas pirámides cada una sobre la anterior hasta alcanzar el vértice superior, en donde los cuatro Elementos o Cualidades fundamentales se igualan físicamente o geométricamente de por sí. Elementos fundamentales, (Tierra, Agua, Aire, y Fuego), que se corresponden con (Ciencia, Amor, Arte y Energía), base que se hace cuadrada cuando son iguales en Calidad, creciendo en altura formando una pirámide de vértice de 76,2º que corresponde a la estrella de 7 puntas que significa Sabiduría Evolutiva Humana o materialización de su relación evolutiva. Y por otro lado, el principio de Evolución del Universo, (Fuego + Agua), formando Estrella de David, (Estrella de seis puntas), cruzando los dos triángulos equiláteros de vértice de 60º, formando un hexágono inscrito en la correspondiente circunferencia, de forma que determinan que la Secuencia es la Evolución desde “Agua” hasta “Fuego”, a partir del cruce de sus triángulos. El “Fuego” que determina el Sentido Evolutivo Universal de forma que queden armonizados o correlacionados el principio con el final y todos los pasos entre sí, que constituye la que nosotros llamamos “La Quinta Cualidad” que los alquimistas llaman “La Quinta Esencia”, y lógicamente materializándose con el Agua o ese “tipo de Amor evolutivo” por el que en la medida que lo vayamos percibiendo iremos construyendo nuestra Evolución.
Tomado de nuestro libro “Cómo lograr Capacidad de Progreso”